"SEDE VACANTE" del R.P. Joaquín Sáenz y Arriaga

Page 2 sur 2 Précédent  1, 2

Aller en bas

Re: "SEDE VACANTE" del R.P. Joaquín Sáenz y Arriaga

Message  Javier le Dim 25 Nov 2018, 12:57 pm

CAPITULO II (PRIMERA PARTE) - LA SITUACIÓN DE LA IGLESIA EN EL GRAN CISMA DE OCCIDENTE.

El cisma, según el Derecho Canónico y la Historia de la Iglesia, consiste en la separación de la Iglesia Católica
de alguno o algunos de sus miembros, por el hecho de negar la "debida" obediencia al Romano Pontífice,
cabeza visible de la Iglesia y romper, de esta suerte, el vínculo de unión de la misma, que es la sobredicha
sujeción al Vicario de Cristo. Dos cosas presupone un verdadero cisma: la primera que el Romano Pontífice
sea un verdadero y legítimo Papa, pues es evidente que a un Papa espurio, que no representa la persona y
autoridad de Cristo, no se le puede deber la obediencia y sujeción. La segunda es que el mandato de ese
Papa legítimo no sea contrario a la doctrina recibida, ni se oponga a la voluntad santísima de Dios, que nos
consta ciertamente por otros caminos.

Con toda razón escribe en la Revista "SIEMPRE" mi buen amigo Don Nemesio García Naranjo y Elizondo: "El
excomulgado Padre Sáenz no está conforme con su excomunión porque, así como arriba del Presidente de la
República está la Constitución, debe entenderse que arriba del Papa está la doctrina eclesiástica
promulgada per omnia saecula saeculorum. No hay que confundir al poderdante con el apoderado, y hay
que distinguir entre Dios y su Vicario. Dios no es criticable; pero si puede serlo el Papa y, en cualquier caso,
debe haber alguna manera de remediar el abuso o la omisión dañina del representante".


Y estas profundas observaciones de Don Nemesio están en perfecta armonía con las palabras de San
Pablo: "Pero aun cuando nosotros mismos o un ángel del cielo os predicase un Evangelio distinto del
que os hemos anunciado, que sea anatema".
(Gálatas 1,8 ).

Como hace notar el Abbé J.P. Rayssignier, en su carta escrita en Roma el 30 de julio de 1970: "Cuando el
Papa, el hombre que ocupa la Silla de Pedro, no toma en cuenta la doctrina invariable de la Iglesia, en sus
dichos, acciones y omisiones, nosotros quedamos no sólo dispensados de la obediencia que se nos exige,
sino que estamos obligados a no obedecer, según aquellas palabras de San Pedro: "Es necesario obedecer
a Dios antes que a los hombres".
(Act. Apos. V, 29).

Es evidente que no está el subdito obligado a obedecer, cuando las órdenes de los superiores, cualesquiera
que ellos sean, rebasan los límites de su autoridad en sus mandatos; cuando los Superiores abusan de su
poder, cuando están animados de una turbia voluntad de poderío. Porque, como enseña Santo Tomás de
Aquino, "los subditos no están sujetos a los superiores en todas las cosas, sin límite alguno, sino en un
dominio determinado, fuera del cual los superiores no pueden intervenir sin abuso y usurpación del poder". (11-
11, q. 104).


¿Qué dirá de toda esta doctrina la ciencia portentosa del exgerente de la Editorial "JUS", el mínimo-teólogo y
sumo sacerdote de la tribu de Leví? Aunque él proteste, debemos decir una vez más que no es doctrina
católica que el Papa, por el hecho de ser Papa, o los obispos, por el hecho de ser obispos, son personalmente
ni impecables, ni infalibles.

CONTINUARÁ...
avatar
Javier

Nombre de messages : 2249
Localisation : Ilici Augusta (Hispania)
Date d'inscription : 26/02/2009

Revenir en haut Aller en bas

Re: "SEDE VACANTE" del R.P. Joaquín Sáenz y Arriaga

Message  Javier le Mar 27 Nov 2018, 1:20 pm

Volviendo a nuestro tema, debemos distinguir el "cisma" de la "herejía" —al menos de una manera formal— ;
porque, uno y otra importan división en la Iglesia, pero no de la misma manera la dividen, porque, siendo una
la Iglesia, no sólo por la unidad del régimen, sino principalmente por la unidad de la doctrina, el "cisma", en
cuanto tal, sólo destruye formalmente la primera unidad, mientras que la herejía, por destruir la unidad de la fe,
destruye también la unidad del régimen, ya que la autoridad de la Iglesia, su jurisdicción, es, ante todo,
doctrinal. Toda herejía importa un cisma y los que la profesan se pueden con toda propiedad llamar cismáticos;
pero no todo cisma (al menos antes de las definiciones del Vaticano I sobre las prerrogativas del Papa) importaba una
herejía; y así, no por el hecho de ser uno cismático, era herético.

La manera de ser de la unidad de la Iglesia la explica con admirable precisión León XIII, en su Encíclica
"SATIS COGNITUM" del 29 de junio de 1886, en la que leemos:"Cum Ecclesiam Divinus Auctor fide et
regimine et communione unam esse decrevisset, Petrum eiusque sucesores delegit, in quibus
principium foret ac veluti centrum unitatis"
(Como el Autor Divino de la Iglesia quiso que ésta fuese una por la unidad
de la fe, del régimen y de la comunión escogió a Pedro y a sus sucesores, para que fuesen el principio y el centro de la unidad.
Esto nos enseña San Irineo, San Cipriano, San Jerónimo y casi todos los Padres y Doctores de la Iglesia).


De lo dicho se sigue que será puro cisma, cuando la insubordinación a la cabeza visible de la Iglesia sea tan
sólo en materia de disciplina y no de doctrina, y será mixto, cuando a la insubordinación se junte !a negación
de algún dogma.

Si el cismático quedase en el estado de simple desobediencia contumaz contra el Romano Pontífice como tal,
no sujetándose a él o no queriéndolo reconocer, cuando lo reconoce toda la Iglesia, sin negar el Primado, ni
otro dogma de fe, en este caso, disputan los autores católicos, si por lo mismo queda ya fuera de la Iglesia. El
P. Francisco Suárez, S.J. (t. IX de Fide, si, n.14) encontró muchos autores que lo negaban, y él mismo prefirió
negarlo, pareciéndole que el tal, que conserva la fe y sigue siendo miembro de Cristo, lo será también de la
Iglesia. La opinión de Suárez, con ser de un Doctor tan eximio, no es hoy día tan aceptada por los teólogos
modernos. Sin embargo, es necesario tener presente que, cuando los autores hablan de cisma, como ya
indiqué más arriba, hablan en la hipótesis de que la legitimidad del Papa es incuestionable y que no hay
motivos gravísimos, como los que hoy parecen existir, para poner en duda no sólo la doctrina y las acciones
del Pontífice, sino su misma legitimidad en el Papado. Bien puede ser que tengamos un Papa de iure, pero
no de facto.

Una forma de cisma, varias veces repetida en la Iglesia, es la que nace de una doble o dudosa elección del
Romano Pontífice. Entonces será cismático (objetivamente, aunque, tal vez, no subjetivamente) el individuo o la
comunidad, que se adhiere al Papa ilegítimo; pero, mientras sean ambos Papas dudosos, disputan los
auctores qué se deba hacer; y, en realidad, por pequeña que sea la duda, es muy difícil la situación para todo
católico de recta conciencia, como sucedió en el gran cisma de Occidente.

CONTINUARÁ...
avatar
Javier

Nombre de messages : 2249
Localisation : Ilici Augusta (Hispania)
Date d'inscription : 26/02/2009

Revenir en haut Aller en bas

Re: "SEDE VACANTE" del R.P. Joaquín Sáenz y Arriaga

Message  Javier le Jeu 29 Nov 2018, 2:36 pm

En la práctica, como dice Benedicto XIV (Deservorum Dei beat. et eor. canonizatione), cada uno puede seguir al que
tiene por legítimo. La prueba de esto es que la Iglesia Católica ha elevado al honor de los altares a insignes
varones, que habían defendido con gran tesón a Papas que no eran legítimos. De aquí parece que podemos
deducir que nuestro juicio individual, fundado en la doctrina de la fe y de la sólida teología, puede justificar
nuestra actitud de aparente desobediencia o de inconformidad con los que tienen el poder, pero no usan de él,
conforme a la doctrina del Señor. Cuando, como en los actuales tiempos, vemos que la tradición apostólica ha
sido menospreciada, cuando no abiertamente negada; cuando circulan impunemente los más graves errores y
herejías, sin que los obispos, ni el mismo Papa reaccionen, enérgica y definitivamente, contra esos atentados
contra la unidad y estabilidad de nuestra fe; cuando estamos palpando los frutos amargos en la
"autodemolición" de la Iglesia, en la claudicación de tantos sacerdotes, en la ruina de la vida religiosa, del
estado de perfección; cuando en los seminarios se está corrompiendo la fe y la moral de los futuros
sacerdotes... tenemos derecho, tenemos el deber de dudar de la legitimidad del Papa Montini, ya que es el
principal responsable de este derrumbe.


Pero, veamos ya las lecciones que nos da el gran cisma del Occidente.

Fue Gregorio XI el último Papa que Francia ha dado a la Iglesia; este Pontífice, gracias a los ruegos,
advertencias y amenazas de Santa Catalina de Sena, puso término a la permanencia de los Papas en Aviñón,
a donde se habían refugiado, en su gigantesca lucha contra los Emperadores, buscando la protección de
Francia. El 27 de marzo de 1378 moría en la Ciudad Eterna este Papa; pero su muerte vino a ocasionar el
cisma más grande, que ha sufrido hasta ahora la Iglesia de Dios, en Occidente.

A su muerte, 16 cardenales, que se reunieron en cónclave, en medio de una agitada revolución popular, que,
con gritos y amenazas, pedía un Papa, no tan sólo italiano, sinto también romano. Cuatro tan sólo eran los
purpurados de origen italiano: los romanos Francisco Tebaldeschi y Jacobo Orsini, el milanés Simón de
Brossano y el florentino Pedro Corsini. Frente a esta minoría italiana estaba la mayoría de 12 cardenales
extranjeros o ultramontanos, de los cuales once eran franceses y uno español.

El cónclave empezó el 7 de abril; y, estando ya encerrados los cardenales, penetró en el palacio una inmensa
muchedumbre, que, en tono amenazador, gritaba exigiendo un Papa romano o, cuando menos, italiano. En el
desorden y los desmanes, la multitud se apoderó de gran parte de las provisiones de boca, preparadas para el
cónclave, y causaron graves daños en el ajuar del palacio, durante las tres horas, que invadieron el recinto
vedado, donde debía celebrarse la elección pontificia.

CONTINUARÁ...
avatar
Javier

Nombre de messages : 2249
Localisation : Ilici Augusta (Hispania)
Date d'inscription : 26/02/2009

Revenir en haut Aller en bas

Re: "SEDE VACANTE" del R.P. Joaquín Sáenz y Arriaga

Message  Javier le Sam 01 Déc 2018, 6:34 am

Pero, ya antes de que ésta se efectuase, estaba señalado por la mayoría el nombre de Bartolomé Prignano,
napolitano, arzobispo de Bari. El cardenal de Luna escribe: "Luego se fue haciendo más recia la gritería del
pueblo, excitado y verdaderamente poseído del demonio, que clamaba: ¡Queremos un romano! Y con estos
clamores penetraron hombres armados, con las espadas desnudas, hasta la capilla. En estos momentos fue
cuando la libertad y la vida misma de los cardenales se vieron en peligro; sólo que entonces, el Papa estaba
ya elegido
".
Llenos de congoja, los purpurados no se atrevieron a comunicar a los furibundos intrusos el
nombre del elegido; y, para apaciguar a la irritada chusma, designaron como Papa al anciano cardenal
Tebaldeschi. "Aun nosotros, escribe uno de los conclavistas, aclamamos al nombrado cardenal como
realmente elegido; y, por más que se resistía, le pusimos en el trono, vestido con el manto pontificio; y allí le
detuvo casi dos horas el pueblo que había penetrado, Los clamores de! anciano cardenal: 'El Papa no soy
yo; es otro'
no tuvieron por lo pronto atención; y los cardenales aprovecharon, para huir, la terrible confusión
que reinaba en palacio. Algunos se dirigieron al castillo de Sant Angelo, otros a sus habitaciones; cuatro
abandonaron Roma para buscar en los alrededores un seguro refugio; pero, en la misma tarde se esparció por
la ciudad la noticia de la elección de Prignano".


Este admitió el nombramiento, y el 10 de abril fue entronizado por 12 de los cardenales, que pudieron reunirse,
después de la dispersión, tomando el nombre de Urbano VI. Los mismos cardenales notificaron por cartas a
los soberanos la elección. Nadie parecía dudar de la legitimidad de ésta, hasta que el carácter duro y violento
del Papa se ganó en poco tiempo la antipatía de todos los cardenales, que lo habían elegido. Siempre será un
misterio para la historia, la unanimidad con que todos los cardenales, que habían concurrido a la elección,
afirmaron después, de una manera unánime, que ésta no había sido válida, pretextando el temor y los peligros,
con que la furia popular los había dominado durante las elecciones. ¿Podemos admitir que la elección estaba
ya hecha, antes de que el cónclave hubiera empezado, aunque los electores hubiesen manifestado un
consentimiento unánime? ¿Podemos creer que hecha la elección, el miedo de los cardenales llegó a tal grado,
que, ante el pueblo exigente, nombrasen después y entronizasen al anciano cardenal romano Francisco
Tebaldeschi? ¿Podemos admitir que, por muchos que fuesen los defectos y violencias de Prignano, llegasen a
afirmar los cardenales, por unanimidad, que su elección había sido nula, por falta de libertad en los electores?
El 20 de julio del mismo año —pocos meses después de la coronación de Urbano VI— los cardenales no
italianos reunidos en Anaigni, invitaban a los otros a hacer una nueva elección. Se reunieron 13, y el 9 de
agosto declararon nula la elección de Urbano VI. El gran cisma había empezado. El 20 de septiembre,
reunidos los 16 cardenales en Fondi procedieron a una nueva elección. El elegido fue Roberto de Ginebra,
quien tomo el nombre de Clemente VII, siendo coronado el 31 de octubre.

La división de la Iglesia fue espantosa. Inglaterra, Alemania e Italia estaban por Urbano, mientras que Francia,
Castilla y Aragón, con una completa conformidad, dieron su obediencia a Clemente VII. Como era de
suponerse, ambos Papas nombraron nuevos cardenales. Al morir Urbano VI, el 15 de octubre de 1389,
reunidos en Roma 14 cardenales eligieron legítimamente Papa a Pietro Tomacelli, que se llamó Bonifacio IX;
y, así mismo, a la muerte de Clemente VII, ocurrida el 16 de septiembre de 1394, fue elegido el español Pedro
De Luna
, que, persuadido de su legitimidad, al subir al trono pontificio, tomó el nombre de Benedicto XIII.
Hay dos cartas, escritas a los cardenales, que eligieron primero a Urbano VI y después de negarlo, eligieron a
Clemente VII. La primera es de Santa Catalina de Sena a los cardenales italianos, olvidados de sus
juramentos, y la segunda del canciller político Colurcio Salutato.

CONTINUARÁ...
avatar
Javier

Nombre de messages : 2249
Localisation : Ilici Augusta (Hispania)
Date d'inscription : 26/02/2009

Revenir en haut Aller en bas

Re: "SEDE VACANTE" del R.P. Joaquín Sáenz y Arriaga

Message  Javier le Dim 02 Déc 2018, 2:10 pm

" ¡Ay de vosotros! —escribía Santa Catalina— ¡a dónde habéis venido a parar, por no haber obrado conforme
a las prescripciones de vuestra dignidad! Estabais llamados a alimentaros a los pechos de la Iglesia; a esparcir
fragancia como flores de su jardín; a sustentar como firmes columnas al Vicario de Cristo y su navecilla; a
servir como antorchas para alumbrar al mundo y para dilatar la fe. ¡Vosotros sabéis bien si habéis cumplido
aquello para que habíais sido llamados y a que estabais obligados! ¿En dónde está vuestro agradecimiento
para con la Esposa que os ha nutrido? ¡Vosotros estáis persuadidos de la verdad, de que Urbano es el
legítimo Papa, el Sumo Pontífice, constituido por una elección legal y, más bien, por divina inspiración, que por
vuestra operación humana! Así nos lo anunciasteis, conforme es verdad, pero ahora habéis vuelto la espalda
como cobardes y miserables caballeros, que teméis de vuestra propia sombra. ¿Cuál es la causa? El veneno
del amor propio, que corrompe al mundo; y vosotros, que erais ángeles en la tierra, os habéis entregado a las
obras diabólicas, y además queréis arrastrarnos a nosotros al daño que sobre vosotros obra, conduciéndonos
a la obediencia del anticristo. ¡Oh, desdichados, que nos anunciasteis la verdad, y queréis ahora brindarnos
con la mentira! Queréis hacernos creer que elegisteis Papa a Urbano por miedo; pero quien tal dice miente. —
Podréis decirnos: ¿Por qué no nos creéis, dado que nosotros los electores conocemos la verdad mejor que
vosotros? Mas, yo os respondo, que vosotros mismos me habéis mostrado de qué manera os apartáis de la
verdad. Si considero vuestra vida, echo de menos en vuestra conducta la virtud y la santidad, que podría, por
respeto de vuestra conciencia, apartaros de la mentira. ¿Qué es lo que me prueba la legítima elección del
Señor Bartolomé, arzobispo de Bari, que hoy es verdaderamente el Papa Urbano VI? La prueba nos la dan la
solemne coronación, el homenaje que le prestasteis, las gracias que solicitasteis de él y en parte recibisteis. Y
vosotros sólo podéis oponer mentiras a esta verdad. lOh, insensatos y dignos de mil muertes! , en vuestra
ceguedad no conoceis vuestra propia afrenta. Si fuera verdad lo que decís, así como es mentira, ¿no nos
hubierais engañado cuando nos disteis a Urbano VI como Papa legítimo? , ¿no seríais ahora reos de simonía,
habiendo solicitado gracias y usado de las que obtuvisteis de aquél, a quien ahora llamáis Papa ilegítimo? ".


Esta carta escrita por una humilde mujer, por una santa, parece que mutatis mutandis, (cambiando nombres y
circunstancias)
, bien podríamos dirigirla a nuestros actuales jerarcas; a tantos cardenales, dominados por un
amor propio desmedido, que anteponen su bienestar, su intereses, su "carrera", a los altísimos intereses de la
gloria de Dios y de la salvación de las almas. Están viendo el desastre impresionante, satánico de la Iglesia, y,
con su silencio, con su aceptación a las consignas, con su deseo de hacer méritos, de conservar sus puestos,
sus prebendas, sus honores, hacen más de lo que les piden las consignas, aunque para hacerlo, tengan que
sacrificar la verdad, la justicia, la caridad y la misma fe.
"Vosotros, que erais ángeles en la tierra, os habéis
entregado a las obras diabólicas".


"Y además queréis arrastrarnos a nosotros a la obediencia del Anticristo."
¡Oh desdichados, que nos anunciasteis la verdad, en otros tiempos, y ahora predicáis la mentira! En otros
tiempos, cumpliendo con vuestra profesión de fe tridentina y con vuestro juramento antimodernista,
anatematizabais en vuestros seminarios, en vuestras cartas pastorales, en vuestros púlpitos, los mismos
errores que ahora pregonáis como el "aggiornamento" de la Iglesia al mundo corrompido en el que encontráis
el "progreso" y la prosperidad de los pueblos. Estabais llamados a ser la luz del mundo y la sal de la tierra.
Vuestra excelsa misión era la de preservar incólume la doctrina evangélica, el Sagrado Depósito de nuestra fe
católica; y, en vez de esto, habéis autorizado con vuestra autoridad la difusión de los errores modernistas,
compendio monstruoso de todas las herejías. Habéis concedido graciosamente vuestro "imprimatur" a los
libros que no sólo atacan los dogmas más sagrados, sino la existencia misma de un Dios trascendente,
Creador de todo cuanto existe; habéis justificado los errores infames de Teilhard de Chardin con el nombre y el
peso del General de los Jesuitas, que parece haberse convertido en el puente entre la verdad y el error, entre
la luz y las tinieblas; y, en cambio, fulmináis las penas supremas de la Iglesia jurisdiccional, contra la que
levantasteis vuestra voz en el Vaticano II, para acallar las voces de los que nos obstinamos en defender
inmutables esos dogmas sagrados, que expresan la Verdad Revelada.


Vuestro deber primario, después de conservar la fe, era la de preservar a las ovejas, que Dios os había confiado, de esa inmoralidad, que se
propaga en los mismos colegios católicos, destruyendo y corrompiendo nuestra niñez y nuestra juventud,
prostituyendo la santidad de la familia cristiana y justificando las más absurdas aberraciones contra la ley
inmutable y universal de la moral cristiana, que es reflejo de la ley eterna del mismo Dios. Os habéis olvidado
de que Cristo vino a este mundo, murió por nosotros e instituyó su Iglesia para la salvación y santificación de
las almas; no para convertir este mundo en la utopía de un paraíso. Habéis consagrado vuestro poder y todas
vuestras actividades en una empresa del todo ajena a vuestro divino ministerio. Veis por todas partes la
profanación del Santuario; habéis aceptado el "Novus Ordo Missae", confeccionado por Bugnini y siete
ministros protestantes. En vez del altar, nos pusisteis la "mesa anglicana"; en lugar del Santo Sacrificio, real y
verdadero, como nos enseña Trento, nos habéis impuesto la "asamblea", con sus innumerables variaciones,
que llegan a veces a sacrilegas e intolerables burlas de los misterios más sagrados. Vuestras "homilías" son
peroratas, que ridículamente emulan los discursos demagógicos de los incitadores a la revolución y la
violencia. ¡Vosotros sabéis muy bien que, a pesar de vuestras múltiples reuniones, conferencias y viajes, a
pesar de los sínodos periódicos, de vuestra mal entendida "colegialídad", la Iglesia se encuentra en una crisis
tan terrible que nos dais la impresión de estar empeñados en eliminar en los pueblos la misma religión.

Vuestros seminarios están vacíos; disminuyen pavorosamente las vocaciones sacerdotales y para la vida
religiosa. Y, cuando vemos lo que, en esos seminarios, se enseña y se permite a los poquísimos alumnos,
preferiríamos verlos cerrados o convertidos en escuelas de artesanías. Aumentan de día en día las
deserciones de los ministros del altar, de vuestros sacerdotes, que, al darse cuenta de vuestra traición a la
doctrina evangélica, a la tradición apostólica, a la Iglesia de dos mil años, han preferido buscar en el tálamo la
fecundidad material, ya que vieron perdida su fecundidad espiritual.


CONTINUARÁ...

*Nota de Javier: ¡Bravo, Rev. Padre Sáenz y Arriaga, bravo! Sólo usted supo ver con meridiana claridad el espantoso y trágico desastre que se cernía sobre la Iglesia y la Cristiandad en una época compleja y turbulenta. En mitad de las tinieblas y el humo de Satanás, sólo usted tuvo el valor y la dignidad de gritar abiertamente contra el lobo sanguinario y satánico que desde Roma estaba destrozando al orbe católico. Descanse en paz, valiente sacerdote de Cristo +
avatar
Javier

Nombre de messages : 2249
Localisation : Ilici Augusta (Hispania)
Date d'inscription : 26/02/2009

Revenir en haut Aller en bas

Re: "SEDE VACANTE" del R.P. Joaquín Sáenz y Arriaga

Message  Javier le Mer 05 Déc 2018, 4:08 pm

¡El Papa dispensa! ¡El Papa da el permiso! ¡La Congregación de la Doctrina de la Fe ha autorizado ya a los
obispos y a las Conferencias Episcopales el facilitar y abreviar los expedientes para reducir los clérigos
insatisfechos al estado laical, con las necesarias dispensas, para que esos sacerdotes puedan casarse; y no
se dan cuenta que todas esas facilidades son una complicidad con el pecado, un aliciente a la tentación del
pobre sacerdote, que nunca debería olvidar que su carácter sacerdotal es indeleble!


No menos dura es la carta de Coluccio Salutato: "¿Quién no ve -escribe a los cardenales— que vosotros no
buscabais un verdadero papa, sino tan sólo un francés..." "Fue malo el que por miedo hayáis elegido al Sumo
Pontífice; peor el haber confirmado lo que hicisteis; pero pésimo el que después de todo le hayáis prestado la
debida reverencia, confirmando así vuestra elección pasada. Fue torpe el presentarlo a los fieles al que no era
verdadero Pontífice, como Vicario de Cristo; anunciarlo con cartas, mayor torpeza; pero torpeza suma, ocultar
por tanto tiempo la verdad. Fue peligroso hacer sentar en la Sede a aquél que no había entrado por la puerta;
más peligroso tolerar por tanto tiempo al intruso, pero el sumo peligro está en oponer ahora un Pontífice a otro
Pontífice".


También estas palabras de Salutato, mutatis mutandis, (cambiando las circunstancias de asuntos, tiempos, lugares y
personas)
podrían dirigirse a nuestros jerarcas, que tomaron parte en el Vaticano II y que han seguido
aceptando después los cambios continuos de la Iglesia, olvidados de que una cosa es el progreso, in
aedificationem Corporis Christi
y otra cosa muy distinta el pretender hacer la religión como algo evolutivo,
inestable y variable. Si se combina con la idea de la evolución universal se puede llegar a sistemas, más o
menos coherentes, tales como el monista materialista de Haeckel o el teológico-lírico de Teilhard de Chardin;
pero la doctrina de Cristo, la Verdad Revelada, perdida su estabilidad inconmovible, pasaría a ser una mera
elucubración de la mente humana, que huye de Dios y de la verdad.

Fue malo el aceptar, ya desde los comienzos del Concilio, la idea de un Concilio, cuyos resultados se preveían
y con temor se esperaban; fue peor el haber rechazado el esquema, debidamente preparado por los teólogos
del Santo Oficio; pero fue pésimo el dejar en manos de los llamados "expertos" la dirección equívoca, que
desde el principio asumió el Concilio Pastoral. Fue torpe el querer abarcar en tan poco tiempo los ingentes
proyectos propuestos por los "expertos"; fue mayor torpeza el asumir, desde los principios, esa actitud de
"ecumenismo", de transacción, de componendas; pero, suma torpeza fue el atreverse a tocar lo que era ya
intangible, lo que la voz infalible del Magisterio había ya antes definido. Fue peligroso el invitar a los
"observadores" de otras religiones, que ciertamente no mostraban estar convencidos de sus errores y herejías;
más peligroso colocar a la Iglesia Católica al nivel de las otras sectas que se dicen cristianas; pero el sumo
peligro estuvo y está en querer rectificar ahora las condenaciones definitivas de Concilios anteriores, para
facilitar así, no la verdadera unión, sino un sincretismo religioso, que necesariamente acabará con destruir
todas las creencias.


CONTINUARÁ...
avatar
Javier

Nombre de messages : 2249
Localisation : Ilici Augusta (Hispania)
Date d'inscription : 26/02/2009

Revenir en haut Aller en bas

Re: "SEDE VACANTE" del R.P. Joaquín Sáenz y Arriaga

Message  Javier le Sam 08 Déc 2018, 1:19 pm

La esencia de la mentalidad postconciliar —como nos dice el Dr. Julio Garrido— "es la introducción de la
noción de cambio, de movimiento y, por lo tanto, de inestabilidad en todos y cada uno de los capítulos de la
teología y en todos y cada uno de los aspectos de la vida religiosa".
Subrayamos todos y cada uno, porque
la teología católica y la vida religiosa están tan bien trabadas y constituyen un edificio tan sólido y coherente,
que, así como la alteración de sus partes fundamentales tiene repercusiones desastrosas sobre el conjunto del
edificio, también el dejar incólume uno solo de sus elementos básicos permite reconstruir lógicamente el
edificio tradicional. Y esto lo saben muy bien los "neo-teólogos" y, por esto todas y cada una de las partes del
edificio
han sido objeto de sus ataques. Si todas y cada una de las partes del edificio son atacadas, no nos
encontramos ante un nuevo edificio, más bonito o más feo, más o menos cierto, sino ante un edificio en
descomposición, en el que cada una de sus partes está derrumbándose, y resulta un agnosticismo integral
religioso, que guarda cierto recuerdo de su estructura anterior, pero en el que ninguna de sus partes tiene
consistencia segura, ya que está sujeta a muy variadas interpretaciones, a gusto de cada uno de los que
todavía, por costumbre, se continúan llamando "teólogos".

"El agnosticismo religioso integral —prosigue el Doctor Garrido—, se encuentra en el polo opuesto de la
religión católica. No trata de discutir una u otra verdad, o de poner en duda algún dogma determinado, lo que
es propio de las herejías (que han sido a veces beneficiosas, pues han permitido precisar el pensamiento ortodoxo). No se
trata tampoco de estructurar una nueva religión definida, sino de la negación, disimulada o descarada,
de toda verdad religiosa invariable.


"Sea cual fuere la autoridad que nos propusiese tales tesis emparentadas con este agnosticismo religioso
integral, sean cuales fuesen las razones aducidas en pro de esta nueva visión, distinta de la tradicional, no
podemos menos de decir: ésta no es la religión de la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica; esto es algo
diferente
y si la Iglesia se equivocó durante veinte siglos, ¿con qué autoridad nos propondrían ahora un grupo
de inconscientes neoteólogos (o de miembros de la Jerarquía doctrinalmente corrompidos) unos cambios y unas
variaciones, que atentan contra el edificio estable y definitivo de la doctrina católica?


Hasta aquí el Doctor Julio Garrido, que en su profundo raciocinio nos confirma en la aplicación de la carta de
Salutato a los cardenales que iniciaron el cisma de Occidente, que tan grandes daños trajo para la Iglesia.
Volvamos a ese cisma. La división de la Iglesia era espantosa. El rey Carlos II de Francia inclinó todo el peso de
su poderío en favor de Clemente VII, convencido, a lo que parece, de su legitimidad. Inglaterra, Alemania e
Italia, aunque con división y dudas de los ánimos, estaban por Urbano, mientras Francia, Castilla y Aragón, con
más compacta conformidad, prestaban su obediencia a Clemente. Al morir Urbano VI, al 15 de octubre de
1389, reunidos en Roma 14 cardenales eligieron legítimamente Papa a Pietro Tomacelli, que se llamó
Bonifacio V, así mismo, a la muerte de Clemente VII, ocurrida el 16 de septiembre de 1394, antes que pudiese
intervenir Francia para impedir una nueva elección, era elegido, tras juramento de procurar la unión por medio
de la renuncia, el español Pedro de Luna, que, al subir al trono pontificio, persuadido de su legitimidad, tomó el
nombre de Benedicto XIII.

CONTINUARÁ...
avatar
Javier

Nombre de messages : 2249
Localisation : Ilici Augusta (Hispania)
Date d'inscription : 26/02/2009

Revenir en haut Aller en bas

Re: "SEDE VACANTE" del R.P. Joaquín Sáenz y Arriaga

Message  Javier le Dim 09 Déc 2018, 2:00 pm

Benedicto XIII no creía que la renuncia fuese el camino apropiado para terminar el cisma; antes confiaba que
en una entrevista convencería a su adversario, a quien llamaba "el intruso". Francia quería, ante todo, la
renuncia, y, tras una embajada de los duques de Berry, de Bourgogne y de Orleáns, que con este objeto envió
a Aviñón, le quitó la obediencia, en lo que le imitó Castilla, quedando Benedicto XIII, en realidad, preso de los
franceses. Bonifacio IX, tan persuadido... en Roma de su derecho, como Benedicto del suyo en Aviñón, no
toleraba la sola idea de renuncia o de concilio.

Con esta actitud de los dos contrincantes al papado, Francia, por decreto del 28 y 30 de mayo de 1403, se vio
obligada a devolver su obediencia a Benedicto XIII. Bonifacio IX murió el 1 de octubre de 1404. Su
sucesor Inocencio VII reinó sólo cuatro años, y siguióle Gregorio XII, con el mismo compromiso de renunciar,
que tenía Benedicto XIII, si así convenía para la paz de la Iglesia.

Desde un principio se había pensado en Francia y en España en un concilio que dirimiese la cuestión.
Deseábalo, sobre todo, la Universidad de París, cuyos miembros, en especial el canciller Pedro d'Ailly y su
discípulo Gerson, aunque veían la dificultad que ningún Papa quería convocarlo, pretendían salvarla con la
opinión errónea de que el poder del concilio estaba por encima del poder del Papa. Se convocó, pues, un
concilio, apoyado por Francia; luego que hubo cardenales de una y otra parte, separados de sus respectivos
Papas, nada más fácil que acudir a este medio. En 1409 se reunieron en Pisa, llegándose a juntar allí 24
cardenales, muchos obispos y, sobre todo, muchos doctores. Después de lamentables discursos sobre los
crímenes de los dos papas, se creyeron facultados para deponer a entrambos, los cuales, al mismo tiempo,
protestaban y reunían otros sínodos en Aquileya y en Perpiñán. Pero, aunque fuera de Francia, las otras
naciones, como tales, no se habían adherido al conciliábulo de Pisa, fue la desdichada idea de elegir un nuevo
papa, Pedro Filardo, cardenal arzobispo de Milán que tomó el nombre de Alejandro V, lo que complicó todavía
más la situación.

Juan XXIII, que sucedió a Alejandro V, en Roma, convocó un concilio general en Constanza. Se comenzó
dando a Juan XXIII los honores del papado, pero, desde que se sentaron a principios de 1415 los embajadores
de Clemente XII, ya casi abandonado de todos, se pensó en hacerlo renunciar. Sus mismos cardenales
Guillermo de Fulastre y d'Ailly se lo propusieron con la evidente razón de que era imposible que los partidarios
de los otros dos se conformasen en abandonarlos sin este sacrificio. La admisión de los doctores a votar, a
propuesta de los mismos cardenales, desconcertó los planes de Juan XXIII, que fue depuesto; con igual
derecho con que fue elegido su predecesor en Pisa. Mientras tanto Gregorio XII había renunciado; pero, Pedro
de Luna, a pesar de ir en persona Segismundo, rey de Romanos y el Rey de Aragón a suplicarle que
renunciase, conforme a sus compromisos, no quiso ceder nada de la dudosa autoridad de que estaba
revestido. Pero, abandonado de casi todos, el concilio procedió a una solemne deposición del mismo el 26 de
julio de 1417. Para la nueva elección se convino, tras inacabables disputas, en que a los cardenales se les
unieran seis delegados de cada nación o grupo, alemanes, españoles, franceses, ingleses e italianos,
debiendo juntar el elegido las dos terceras partes de los cardenales y de los electores de cada nación. El 8 de
noviembre de 1417 entraron en cónciave 23 cardenales y los otros 30 electores, y en la tarde fue elegido el
cardenal Otón Colonna, el cual se llamó Martín V. El cisma había terminado.

Vemos, pues, que esa espantosa crisis de la Iglesia, en la que desfilaron varios papas, y en la que hubo
momentos en que tres distintos elegidos reclamasen la sucesión legítima de Pedro, duró del 9 de agosto de
1378 hasta el 8 de noviembre de 1417. Es evidente que durante el cisma la sucesión de Pedro, que
legítimamente había recibido en su elección Urbano VI, residió únicamente en los Papas legítimos, sus
sucesores, pero la situación era tan caótica, que grandes santos y varones esclarecidos por su ciencia
sostuvieron proposiciones que se alejaban de la doctrina revelada en la tradición.

CONTINUARÁ...
avatar
Javier

Nombre de messages : 2249
Localisation : Ilici Augusta (Hispania)
Date d'inscription : 26/02/2009

Revenir en haut Aller en bas

Re: "SEDE VACANTE" del R.P. Joaquín Sáenz y Arriaga

Message  Javier le Mar 11 Déc 2018, 3:59 pm

"En el último tercio del siglo XIV, precisamente en la desdichada época del cisma -escribe el historiador
Ludovico Pastor- alcanzó esta agitación su período álgido en Alemania; y no sólo en el sur de ella y en las
comarcas del Rhin, que habían sido los dos principales focos de la agitación herética de la Edad Media, había
caído una gran parte de la población en los errores de los Valdenses, sino también habían penetrado éstos en
el norte y hasta el más remoto oriente del imperio... El movimiento revolucionario contra la Iglesia y el clero, en
muchos conceptos profundamente relajado, que había invadido las masas populares en diferentes provincias
de Alemania, ha sido todavía muy poco investigado; el hecho es que se dejaban oír voces claras concitando a
una pública apostasía de la Iglesia, y a una revolución social estrechamente combinada con ella. Una crónica
de Maguncia refiere, en 1401, que, lo que andaba hacía ya tiempo en las bocas de todos, había llegado a ser
entonces la general consigna: "Que había que zurrar a la clerigalla".
*

"A qué extravíos condujera la oposición herética, lo muestra la secta panteística del espíritu libre, que ahora
apareció de nuevo en diferentes sitios de Alemania. De las actuaciones contra un adepto de aquella secta,
verificadas en Eichstatt, en el año 1381... aparece claramente el terrible peligro que por este lado amenazaba
a todo orden, así eclesiástico como social; pues aquel hereje afirmaba que por una ardiente devoción y
penetración dentro de la divinidad, había alcanzado hacerse uno con Dios, enteramente perfecto e incapaz de
pecar. Y de esta imaginaria perfección sacaba el acusado consecuencias, que son muy a propósito para
justificar ciertas acusaciones de los escritores medioevales contra los sectarios de entonces, algunas de las
cuales se habían tenido hasta ahora por injustas e increíbles. Conforme a la opinión de dicho acusado, no sólo
los mandamientos de la Iglesia, sino también las leyes de la moral común, dejan de ser obligatorias para los
agraciados con el espíritu de libertad y perfección. Aun los más grandes delitos contra el sexto mandamiento
no son para él pecado alguno, mientras sigan sólo el instinto de la naturaleza; y hasta tal punto se cree con
derecho de poder hacer 'lo que le dé la gana' que declara que le es permitido matar a quienquiera que se le
oponga, aun cuando fueran mil personas.

"De mucha mayor importancia que los demás movimientos heréticos del mismo género, violentamente
reprimidos por la Inquisición, fue el sistema de Juan de Wiclef, muerto en Inglaterra en 1384. Todos los
errores que habían aparecido entre los apocalípticos, los Valdenses, Marsilio y otros, se juntaron en la secta
por él fundada, la cual sirvió de punto de transición de la antigua herejía a la nueva dirección herética universal
del protestantismo. Su doctrina fundamental era un exagerado realismo panteísta y un predestinacionismo,
que amenazaba toda la moral. Todo es Dios. Todo lo enseñorea una necesidad incondicional, aun las acciones
divinas. Hasta lo malo sucede por necesidad, y Dios fuerza a cada una de las criaturas agentes a todos y cada
uno de sus actos; así son unos predestinados para la gloria y otros para su condenación; y la oración de estos
desgraciados no tiene valor ninguno, mientras que a los predestinados ningún daño les hacen los pecados, a los
cuales Dios los induce con necesidad. Sobre dicha teoría de la predestinación, edifica Wiclef su Iglesia; la cual
es, para él, la comunidad de los elegidos. Con esto queda, en principio, suprimida la Iglesia como sociedad, y
se convierte en una comunidad puramente interior de los espíritus, sin que nadie pueda saber quién pertenece
a ella o no. Sólo es cierto para la fe, que en todo tiempo existe la Iglesia en la tierra, en algún lugar, aunque,
por ventura, sólo en unos pocos pobres legos, que moran esparcidos en diversos lugares. El Papa, a quien
Wiclef había reconocido, al principio aunque condicionalmente, no le parecía, más adelante, Vicario de Cristo,
sino el anticristo; y la veneración que al Papa se tributa —dice— es, por consiguiente, una tanto más
aborrecible y blasfema idolatría, cuando por ella se atribuye honores divinos a un miembro de Lucifer, y a un
ídolo mucho más abominable que un tarugo pintado, por cuanto encierra en sí tan grande maldad. La iglesia —
enseña más adelante Wiclef— no puede tener ningunos bienes temporales y ha de restituirse a la simplicidad
de los tiempos apostólicos; hay que arrebatarle toda posesión y señorío. La Biblia es la única fuente de fe; en
ninguna manera la tradición. Ningún superior seglar o eclesiástico, tiene autoridad, si permanece endurecido
en estado de culpa mortal.
Adelante siempre en sus errores, rechazó Wiclef las indulgencias, la confesión, la
extremaunción, la confirmación, el orden sacerdotal, y aun llegó a atacar el punto central de todo el culto
católico: La Divina Eucaristía".

"Estas doctrinas, que encerraban en sí una revolución, no sólo de las relaciones eclesiásticas, sino también de
las políticas y sociales, alcanzaron rápida difusión en Inglaterra; numerosos discípulos, 'Sacerdotes
Pobres'
que enviaba Wiclef, en oposición a la 'Iglesia rica y entregada al diablo' esparcieron sus errores por
todo el país y, en un tiempo relativamente corto, provocaron tal agitación contra los bienes temporales de la
Iglesia, contra el Papa y los obispos, que hizo temer los mayores excesos".


* La clerigalla = el clero

CONTINUARÁ...
avatar
Javier

Nombre de messages : 2249
Localisation : Ilici Augusta (Hispania)
Date d'inscription : 26/02/2009

Revenir en haut Aller en bas

Re: "SEDE VACANTE" del R.P. Joaquín Sáenz y Arriaga

Message  Javier Hier à 3:22 pm

Su sucesor fue Juan Hus. Lo mismo que los errores de Wiclef, las doctrinas del maestro de Praga "debían
necesariamente conducir a una revolución cuyo fin no podía verse de antemano..."
Sólo los creyentes; esto
es, los partidarios de Hus, tenían derecho a poseer en propiedad, y aun esto, sólo por el tiempo en que sus
convicciones estuvieran conformes con las que dominaban en el país. No se necesitan muchas explicaciones
para entender que tales teorías significaban la supresión de todo derecho de propiedad, y para comprender
cuan espantosas consecuencias debía producir la sola tentativa de aplicar estos principios (aparentemente
derivados de las doctrinas de la religión cristiana)
como criterio, en la constitución de un nuevo orden social. La
posterior guerra de los husitas recibió, en gran parte, su carácter extraordinariamente sangriento, precisamente
del intento de realizar semejantes teorías. Si, por una parte, declaraba Hus la guerra al orden social, por otra
parte, ponía en duda toda autoridad pública, por cuanto defendía la máxima wiclefista que ningún hombre que
persevere endurecido en pecados mortales puede ser señor temporal, obispo o señor, "porque entonces su
señorío temporal o eclesiástico, su cargo o dignididad, no reciben la aprobación de Dios."


¿No hay acaso una semejanza, un cierto paralelismo entre las doctrinas, que hoy circulan, con la de Wiclef y
las de Hus? ¿No se asemeja el panteísmo de estos dos herejes con el panteísmo de Teilhar de Chardin? ¿No
se anticipó Wiclef a la "Iglesia de los Pobres" de los tiempos modernos? ¿No se adelantó al protestantismo y al
modernismo liberal de nuestra época, al rechazar la tradición como fuente de revelación? ¿No fue uno de los
postulados de la reforma del Vaticano II el volver a la simplicidad de los tiempos apostólicos como lo predicaba
Wiclef? ¿No estamos viendo ahora, como en esos antiguos tiempos de herejía, el menosprecio de las
indulgencias, la eliminación de la confesión sacramental, la solapada negociación del Orden Sacerdotal y la
negación práctica de los misterios eucarísticos?


Y, como entonces, estas doctrinas anticatólicas, disolventes, heréticas encierran en sí no sólo una verdadera
revolución religiosa dentro de la Iglesia, sino también, eliminados los frenos de la conciencia, de la ley santa de
Dios y destruida la base de toda autoridad, esa revolución ideológica y religiosa tiende a convertirse en una
revolución de orden político y social, que necesariamente habrá de producir un derramamiento de sangre entre
los oponentes. Las guerras religiosas son siempre las guerras más sangrientas y prolongadas. Por eso la
guerra de los husitas, en la que estaban involucradas la propiedad y los derechos fundamentales del hombre,
fue tan cruel, tan violenta y tan extraordinariamente sangrienta. Y, con el derecho de propiedad, cayó el
principio de autoridad, que no subsiste, cuando el hombre pretende suplantar con sus criterios absurdos y
egoístas la base de toda autoridad, de toda ley, que sólo existe en el reconocimiento sincero y profundo de
nuestra dependencia total y absoluta del mismo Dios, nuestro Creador, nuestro Señor y Dueño.


En verdad que, al leer esa crisis tenebrosa del gran cisma de Occidente, y al comparar la situación actual que
en la Iglesia vemos, encontramos, sin duda, muchos puntos parecidos, idénticos; pero, la diferencia enorme
está en que entonces las autoridades eclesiásticas, por indignas y pecadoras que fuesen, combatieron
enérgicamente esas herejías; jamás hicieron pactos con la iniquidad. Mientras que ahora, — ¡dolor causa
decirlo! — el mal está dentro; la infiltración es manifiesta y la tolerancia con los errores y herejías es
considerada como un progreso en las ciencias sagradas.


CONTINUARÁ...
avatar
Javier

Nombre de messages : 2249
Localisation : Ilici Augusta (Hispania)
Date d'inscription : 26/02/2009

Revenir en haut Aller en bas

Page 2 sur 2 Précédent  1, 2

Revenir en haut


 
Permission de ce forum:
Vous ne pouvez pas répondre aux sujets dans ce forum